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29 sept. 2014

¿Colgados de ansiolíticos?

A raíz de este artículo "Colgados de ansiolíticos" que ponía el énfasis en la responsabilidad individual juzgándonos culpables :
sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/26/actualidad/1411732159_601236.html 

María Rosón lanzó un cuestionamiento en la red de trabajo Emocríticas  . Su cuestionamiento me animó a escribir esto:

Hay bastantes estudios sobre el impacto de la crisis en la salud mental, el suicidio, etc. La EASP tiene un portal sobre el impacto en salud. http://www.easp.es/crisis-salud/
También es cierto que el consumo de psicofármacos tiene una escala ascendente desde hace varios años. Por ej Dummit Drugs for life : how pharmaceutical companies define our health muestra la inducción al consumo de la industria farmacéutica que gasta más en publicidad que en investigación (en nuestro país ya conocéis imagino las denuncias de Forcades y Jara) . Ya ha hablado El País de esto en otras ocasiones (Pastillas para el dolor de vida,  http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/06/actualidad/1386355492_284964.html )

Repecto al "yo farmacéutico" ("pharmaceutical self") también ha escrito Emily Martin que ella misma padece psicosis maniaco-depresiva y tiene un libro muy hermoso "Bi-polar expeditions" sobre su auto-experiencia rebelde, da muchas luces sobre esta historia para evitar ponerla en blanco/negro (medicación sí/medicación no).

Yo creo que la situación requiere algo más que le debate medicalización sí/no. En cierta forma eso nos puede encerrar en el callejón de la responsabilidad y culpabilización individual. Si perdemos los recursos para colectivizar el malestar, no podemos hacernos cargo de forma exclusivamente individual de toda esa problemática emocional que genera la crisis económica, diáspora y exilio económico, etc. Al respecto este artículo señala la necesidad de "politizar" el malestar en lugar de incubarlo de manera individual,

http://www.espaienblanc.net/El-malestar-social-en-una-sociedad.html
Desde el feminismo eso también lo conocemos desde "la mística de la feminidad" y lo que Betty Friedan llamó "El malestar que no tiene nombre" . Ese malestar se "farmaceuticalizó" en los 60s con un boom de psicofármacos brutal (Andrea Tone, The Age of Anxiety: A History of America's Turbulent Affair with Tranquilizers), incluso en España.

No creo que la salida sea sentirnos culpables por consumir psicofármacos (o hierbas relajantes o marihuana), o juzgar a quien no es capaz de afrontar sin ayuda las tensiones que se cruzan en los cuerpos y en las vidas específicas.

Como véis el debate daría para unas jornadas, pero se me ocurren algunas cuestiones desde lo que las humanidades podemos aportar:

- históricamente cada sociedad tiene una percepción diferente de qué es el bienestar psíquico, de en qué consiste ser feliz. En una novela de 1960 de Consuelo Álvarez Sierra, La ciudad de los muertos, en la que estoy trabajando, se confrontan las expectativas emocionales de dos generaciones en unos de los personajes ("vivir se había convertido en algo muy elástico. Ya no bastaba trabajar, comer, dormir y gozar con sencillez las horas del día") . En ese sentido quizá el pasado nos enseña a pensar sobre nuestras propias necesidades emocionales, las que marca nuestra época y como afrontarlas en la realidad, no es sólo la autoexigencia (biopoder) es el régimen emocional en el que nadamos y frente al que el "sol" al que hacía referencia María (de las partes del país que lo disfruten) no parecen suficiente .

- otra cuestión es la necesidad de empoderarnos de nuestros recursos culturales e históricos respecto al sufrimiento psíquico o sentimental, con qué herramientas sale la gente o simplemente afronta sus vidas emocionales, ¿podemos aprender de nuestros pasados, de otros espacios de la cultura subalterna? ¿podemos convertir eso en un saber que afronte con nuevos recursos la "farmacologización" y nos haga sentirnos menos culpables si no somos tan exigentes con nosotras .
 


Me ha animado mucho saber que algunos grupos de personas etiquetadas de "esquizofrenia" se están empoderando de sus alucinaciones para comprender mejor dilemas de sus propias vidas cotidianas y dan cursos a otras personas o grupos, escriben sobre eso, etc. Eso no quiere decir que dejen sus medicamentos anti-psicóticos (http://www.nytimes.com/2011/11/26/health/man-uses-his-schizophrenia-to-gather-clues-for-daily-living.html?pagewanted=3&_r=1& )
Creo que este poema de Wislawa Szymborska, nos da un buen contrapunto:

Prospecto
 “Soy un tranquilizante
Funciono en casa,
Soy eficaz en la oficina,
Me siento en los exámenes
Comparezco ante los tribunales,
Pego cuidadosamente las tazas rotas.
[…]
Sé qué hacer con la desgracia
Cómo sobrellevar una mala noticia
Disminuir la injusticia
Iluminar la ausencia de Dios.
Escoger un sombrero de luto que quede bien con una cara.
A qué esperas
Confía en la piedad química”

Wislawa Szymborska

9 sept. 2014

Universidades rurales y sabiduría indígena en españa

"En ese viaje vital conocimos el proyecto de Amayuelas de Abajo, que propone las universidades rurales como forma de recuperar lo mejor de la tradición y de las sociedades campesinas. Sociedades sostenibles e integradas. Una forma de recuperar la dignidad y la sabiduría de nuestros ancestros y luchar por un mundo rural vivo"
http://elpais.com/elpais/2014/09/02/planeta_futuro/1409653787_433120.html

"haciendo de la tierra y de nuestro trabajo una escuela para la vida"
http://amayuelas.es/index.php/universidad-rural/objetivos