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24 jul. 2012

Una economía sensata, una economía con sentido común

A Manifesto for Economic Sense



http://www.manifestoforeconomicsense.org/

Como sabéis las ciencias económicas están en un debate paradigmático/ideológico de consecuencias muy severas para la sociedad mundial, por la decisión de los gobiernos (sobre todo europeos) de obedecer al paradigma económico más conservador y el que, según muchos sectores de la economía crítica, está más periclitado por la propia experiencia e incluso por estudios realizados por instituciones tan poco "sospechosas" para el pensamiento mayoritario como el FMI. Además de estas ciencias críticas los saberes subalternos, el sentido común, coinciden con esta perspectiva sobre la errónea obediencia acrítica a un modelo de economía que no sólo no tiene en cuenta el saber experto acumulado ni el sentido común sino que opta por decisiones que agravan la pobreza y la desigualdad a escala global.

De ahí ha surgido la iniciativa de este manifiesto, del que os adjunto una traducción, que se está firmando por todas las universidades del mundo así como por todas aquellas personas que defienden una economía con sentido común.


Os animo a firmarlo y difundirlo.




UN MANIFIESTO POR EL SENTIDO COMÚN EN LA ECONOMÍA


A más de cuatro años de inicio de la crisis financiera, las economías mundiales más avanzadas permanecen en profunda depresión, en un escenario muy parecido al de la Gran Depresión de los años treinta. La razón es muy simple: nos estamos basando en el mismo tipo de ideas que gobernaron las políticas económicas en los años 30. Aquellas ideas se ha demostrado hace tiempo que son erróneas, y que contienen errores profundos tanto sobre las causas de la crisis como su naturaleza y la respuesta apropiada.
La conciencia pública sobre aquellos errores, profundamente enraizada en la opinión pública, apoya la percepción pública crítica con las medidas actuales de excesiva austeridad en las políticas fiscales de muchos países. Creemos que ya ha llegado el momento para un manifiesto en el que los economistas mainstream que están apoyando las decisiones a los recortes, ofrezcan al público las pruebas existentes sobre las causas que alegan en relación a nuestros problemas económicos.
·        Las causas. Muchos políticos insisten en que la crisis ha sido causada por préstamos  públicos irresponsables. Con pocas excepciones (Grecia) esto es falso. Más bien ocurre todo lo contrario, que las condiciones para la crisis fueron creadas por los  préstamos excesivos del sector privado incluyendo over-leveraged Banks. El colapso de esta burbuja generó una caída masiva de la producción y, por tanto, en los ingresos fiscales. Es decir, los grandes déficits que afectan a los gobiernos y que estamos viendo en estos días son una consecuencia de la crisis y no su causa.
·        La naturaleza de la crisis. Cuando las burbujas inmobiliarias a ambos lados del atlántico estallaron, gran parte del sector privado ha generado una caída del gasto en el intento de de pagar las deudas del pasado. Esta fue una respuesta racional a nivel individual, pero igual que en el caso de los deudores en 1930, resultó ser engañosa a nivel colectivo, porque lo que gasta una persona es, en realidad, el ingreso de otra. El resultado de la caída del gasto fue una depresión económica que empeoró la deuda pública.
·        La respuesta apropiada. Cuando el sector privado está haciendo un esfuerzo colectivo para gastar menos, las políticas públicas deben actuar para estabilizar esta fuerza intentando mantener el gasto. Al menos no deberíamos de empeorar las cosas con grandes recortes en el gasto del gobierno o aumentando impuestos a la gente común. Desafortunadamente, esto es exactamente lo que muchos gobiernos están haciendo ahora.
·        El gran error. Después de una buena respuesta inicial durante la fase aguda de la crisis económica, las políticas expertas convencionales tomaron una dirección equivocada. Se centraron en los déficits de los gobiernos que son, fundamentalmente, una consecuencia, inducida por la crisis y causada por el hundimiento de los ingresos procedentes de los impuestos. Como resultado, en lugar de jugar un papel estabilizador, las políticas fiscales de recortes han acabado reforzando y exacerbando el efecto moderador del recorte en el sector privado.
Frente a situaciones menos graves, las políticas monetarias podrían tomar el relevo. Sin embargo, con unos intereses próximos a cero, estas políticas no pueden hacer todo el trabajo que se necesita para salir de la crisis. Es evidente que debe haber un plan a medio plazo para reducir el déficit del gobierno. Pero, concentrar los esfuerzos sólo en los recortes presupuestarios puede ser contraproducente y contribuir a abortar la recuperación. En estos momentos la prioridad debe ser reducir el desempleo antes de que se convierta en algo endémico, y se haga aún más difícil la reducción del déficit y la recuperación.
¿Que argumentan aquellos que defienden las políticas actuales del recorte del gasto público? Hay dos líneas de argumentación:
·        El argumento de la confianza.        Su primer argumento es que el déficit público de los gobiernos incrementará los intereses e impedirá la recuperación. Por tanto defienden que la austeridad fomentará la confianza y mejorará la recuperación.

No hay ninguna evidencia a favor de este argumento. Primero, a pesar del déficit tan alto los intereses son más bajos que nunca en todos los grandes países donde hay un banco central funcionando normalmente. Esto es verdad incluso para Japón donde la deuda del gobierno sobrepasa ahora el 200% anual del producto interior bruto, y las valoraciones a la baja por las agencias de valoración no han tenido ningún efecto en las tasas de interés. Las tasas de interés sólo son altas en algunos países de la zona euro, porque el Banco Central Europeo no esta autorizado para actuar como prestamista de los gobiernos europeos. En otras partes, el los bancos centrales siempre pueden, si es necesario, financiar el défict, dejando intacto el mercado de los bonos.
Además, toda la experiencia pasada muestra que no hay ni un solo caso donde el recorte presupuestario haya generado un incremento de la actividad económica. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha estudiado 273 casos de recorte presupuestario y, en todos los casos, se generó una contracción de la economía. En los pocos casos en que la consolidación fiscal llevó a un crecimiento económico, la principal vía de crecimiento fue mediante la devaluación de la moneda en el mercado mundial, una posibilidad que no existe en la actualidad. La lección a aprender de este estudio del FMI es que los recortes presupuestarios retrasan la recuperación. Eso es lo que está ocurriendo ahora, los países con los mayores recortes presupuestarios son los que están padeciendo los mayores caídas de producción.

La verdad es, tal y como vemos ahora, que los recortes presupuestarios no inspiran la confianza del mercado. Las compañías sólo invierten cuando ven que hay suficientes consumidores con un salario suficiente para gastar, es decir, que la austeridad disminuye y desanimada la inversión.
Así que hay fuertes pruebas en contra del argumento de la confianza, y todos los argumentos a favor de esa doctrina desaparecen cuando se examinan con detenimiento.
·        El argumento estructural. Un segundo argumento de los defensores de los recortes públicos es que la producción está limitada del lado del suministro por desequilibrios estructurales. Si esta teoría fuera correcta, al menos algunas partes de nuestras economías y de algunos sectores laborales deberían estar al máximo de su capacidad. Pero en la mayoría de los países se está dando el caso contrario. Todos los sectores de nuestra economía están debatiéndose con dificultad y todas las ocupaciones tienen las tasas de desempleo más altas de lo usual. Por tanto, el problema es una falta general de gasto y demanda.
En 1930 también se usaron estos argumentos  estructurales en contra de las políticas activas del incremento del gasto por el gobierno de los EE.UU. Pero a medida que el gasto creció entre 1940 y 1942, la producción y el consumo también crecieron en un 20%. Así que el problema de la década de los 30, como el de ahora, fue la disminución de la demanda y no de los suministros u oferta.
Muchos gestores y políticos occidentales, como resultado de sus ideas equivocadas, están generando un sufrimiento masivo a su gente. Pero las ideas que defienden ahora sobre cómo manejar la recesión fueron rechazadas por casi todos los economistas después de los desastres de 1930 y, de hecho, en los 40 años siguientes occidente disfrutó de un periodo sin precedentes de estabilidad económica y bajo desempleo. Es trágico que en los años recientes las viejas ideas hayan vuelto a enraizarse. Pero no podemos aceptar una situación donde los miedos equivocados a las altas tasas de interés pesen más en la toma de decisiones que los horrores de un desempleo masivo.

Las mejores políticas, específicamente, para cada país deben de debatirse en detalle. Pero deben de basarse en un correcto análisis del problema. Nosotros pedimos con urgencia a todos los economistas y todas las personas que estén de acuerdo en términos generales con este manifiesto a registrarse apoyando el manifiesto en esta dirección www.manifestoforeconomicsense.org , y que pidan públicamente a los políticos gobernantes y sus equipos de expertos que tenga una perspectiva mejor informada y consistente de sus políticas. El mundo entero sufre cuando a las personas se las silencia y se les impide denunciar lo que saben es un camino equivocado.

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